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viernes, 5 de julio de 2013

Alergia a los hongos



¿Qué es?

Es una reacción alérgica que consiste en que nuestro organismo percibe como algo nocivo una sustancia, normalmente una proteína, (que denominamos alergeno) que no lo es. Este contactopone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en diversos órganos del cuerpo.


¿Cual es la causa?

Los hongos son alergenos de los que se habla poco y, sin embargo, son altamente alergénicos, afectan sobre todo a niños y no son fáciles de eliminar. Algunas esporas de hongos tienen capacidad alergénica, pues existen un tipo de ellas que se hallan en el aire libre. Los principales géneros de hongos causantes de alergia son Alternaria, Aspergillus, Cladosporium y Penicillium, siendo Cladosporium en el norte de Europa y Alternaria en el área mediterránea, los más frecuentemente implicados.
Las esporas fúngicas se encuentran en el aire a concentraciones muy superiores a las de los pólenes y en muchos casos son más pequeñas que los granos de polen, pudiendo alcanzar así más fácilmente el tracto respiratorio inferior y producir asma.
Están presentes en la atmósfera a lo largo de todo el año, pero comienzan a concentrarse en cantidades más elevadas en los meses de primavera y muy altas en verano. A diferencia del polen, las esporas de los hongos aumentan o disminuyen cuando se dan determinadas condiciones climáticas. Así, suben repentinamente concentraciones altísimas antes de una tormenta de verano, y pasada la tormenta vuelven a descender también bruscamente. Otras esporas suelen estar en el suelo y su concentración aumenta cuando se remueve la tierra.
Existen otros hongos alergénicos que se hallan dentro de las casas y, sin seguir un patrón estacional, pueden hallarse a lo largo del año. Se desarrollan con el calor y humedad y las plantas favorecen su reproducción.
El hongo Alternaria está presente todo el año, pero las esporas se liberan en grandes cantidades en agosto y septiembre.
Hay tres factores que favorecen el crecimiento de los hongos:
  • Humedad
  • Oscuridad
  • Acúmulo de polvo y materiales orgánicos

¿Cuales son los síntomas?

La mayoría de pacientes alérgicos a estos hongos presentan síntomas de modo perenne, aunque en nuestra zona, la máxima concentración de esporas de Alternaria en el ambiente, se produce durante los meses de verano y por tanto, el pico de sintomatología de estos pacientes también: Estornudos, lagrimeo, tos, picor de ojos, nariz y garganta, ojos enrojecidos, rinorrea, ruidos torácicos (pitos o silbidos), dificultad respiratoria..etc

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de alergia a hongos puede ser difícil de realizar, probablemente porque los extractos comerciales disponibles hasta el momento para procedimientos diagnósticos no son muy eficaces. Con los hongos no está claro cuál es la fuente original sensibilizante, si los micelios, las esporas o sus metabolitos, por lo que no está claro cómo se deben producir los extractos con actividad antigénica ni como son los métodos más adecuados para su estandarización.
Además, existe una gran variabilidad antigénica en las cepas fúngicas. Por todo esto, la hipersensibilidad inmediata a hongos tiene importantes dificultades en el diagnóstico y aún más en el tratamiento específico mediante inmunoterapia.

¿Cual es su tratamiento?

El tratamiento de los enfermos con patología respiratoria producida por alergia a hongos, al igual que la causada por otros aeroalergenos, se basa en tres pilares fundamentales que se complementan: medidas preventivas, farmacoterapia e inmunoterapia.
El tratamiento farmacológico es el segundo escalón en el tratamiento de la enfermedad alérgica. Los fármacos actualmente empleados en el tratamiento del asma se pueden dividir en fármacos antiinflamatorios (corticoides, cromonas y antileucotrienos) y broncodilatadores. La indicación de uno u otro de estos fármacos dependerá de la gravedad de la enfermedad.
La inmunoterapia es hoy por hoy el único tratamiento etiológico de las enfermedades alérgicas respiratorias mediadas por anticuerpos IgE específicos.
Como medidas preventivas recomendamos tenga en cuenta las normas que a continuación se detallan:
  • Evitar la vegetación tupida alrededor de la vivienda.
  • Eliminar las hojas muertas y evitar el contacto con el césped.
  • Evitar el acúmulo de restos orgánicos cerca de la casa.
  • Evitar la estancia en habitaciones húmedas (sótanos, graneros, bodegas) y no usar humidificadores. Las zonas húmedas de la casa deben ser aireadas, utilizando en ellas pinturas antimohos.
  • Evitar plantas de interior y flores secas de adorno.
  • Los frigoríficos también permiten el desarrollo de hongos. Se debe frotar las junturas con aceite vegetal.
  • Evitar el almacenamiento de alimentos así como evitar la ingesta de alimentos contaminados con moho o aquellos que los contengan (queso, fruta seca, vino, cerveza)
  • Los humidificadores y los aparatos de aire acondicionado favorecen el crecimiento de los hongos. Hay que limpiarlos con frecuencia y lavar los filtros con soluciones antifúngicas.
  • Limpiar las tuberías y desagües de lavadoras y fregaderos.
  • Si tiene secadora, controlar la zona de expulsión de aire.
  • Antes de guardar la ropa en el armario, debe secarse ésta por completo.
  • No guardar calzado húmedo. Por las noches, dejar el calzado fuera de la habitación.
  • Evitar los lugares con vegetación espesa, muy sombríos y húmedos.
  • Evitar la exposición al polvo doméstico.
  • Evitar alfombrillas y demás antideslizantes en la bañera, sustituyéndolos por líquido antideslizante
nota
La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.
Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

domingo, 16 de junio de 2013

Un 'universo' de 1,000 especies de microbios circula por el cuerpo humano

Los científicos aún no logran estudiarlos en su totalidad pero ya contemplan la idea de utilizar otros para acabar con ciertos padecimientos



La interacción de las bacterias contribuye a fortalecer la inmunidad de nuestro cuerpo (Getty Images).

Lo más importante
Desde que nacemos, nuestro organismo se llena de bacterias buenas y malas
Los microorganismos fortalecen el sistema inmunitario del humano
Los investigadores estudian la manera de introducir otras bacterias para combatir ciertos padecimientos

Todos los mamíferos hospedamos un mundo de bacterias en el que conviven 100 trillones de microorganismos —10 veces más que las propias células humanas—, y en el cual, los científicos todavía no logran estudiar a cada uno de estos seres unicelulares.

Nuestro organismo alberga alrededor de 1,000 especies con una diversidad genética 100 veces más grande que la humana. Se han identificado algunos ejemplares con características negativas y otros con propiedades benéficas para la salud.

Galina Imrie, autora del libro Always look after number two!, los microbios intestinales, juntos, pesan de uno a dos kilos y el 70% de la inmunidad del cuerpo nace de la interacción de esas bacterias.

Los microorganismos que habitan en nosotros están determinados por la procedencia, el entorno y la alimentación de cada persona y se dividen en tres gurpos: A, B y C.

El enterotipo A es dominado por bacteroides. El enterotipo B, por prevoletas, y el C por ruminococos.

Estos organismos condicionan el equilibrio intestinal del resto de las bacterias y permiten entender patologías como la colitis, la diabetes y la obesidad.

La composición bacteriana es elástica, por lo que puede variar en el mismo día y más aún si consumió antibióticos que matará por igual bacterias buenas o malas pero el enterotipo no se modificará.
El tipo de microbiota de nuestro organismo, término preciso para describir a la microflora intestinal, se define desde que nacemos. Nuestro organismo empieza a poblarse de microbios de todo tipo durante el nacimiento vaginal y, luego, el sistema digestivo recibe un sinnúmero de bacterias que se encuentran en el ambiente y en la leche materna. Esas bacterias fortalecen el sistema inmunitario del recién nacido.

Investigaciones con ratones han orillado a los científicos a pensar que el nacimiento por cesárea y la sustitución de la lactancia por fórmulas lácteas alejan a los niños de bacterias fundamentales para garantizar un organismo sano, lo que podría influir en el desarrollo de ciertos padecimientos como la obesidad.

Los expertos coincidieron en que cada vez hay mayor evidencia sobre la correlación entre la obesidad y dos bacterias: los bacteroidetes y los firmicutes. La proporción de los primeros es menor en los obesos que en los delgados. Y cuando los obesos son sometidos a dietas adelgazantes, la población de bacteroidetes aumenta y la de firmicutes disminuye.

Ascensión Marcos, experta del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición en España, explica que las personas con obesidad tienen una microflora intestinal pobre. "Cuanto más sobrepeso tengas, menos bacterias existen en el organismo", afirma. Esto repercute en el sistema inmunitario, lo que genera individuos que se vuelven más propensos a males como diabetes, alergias, infecciones y enfermedades autoinmunes.

No todo es malo, la microbiota intestinal también ha sido sometida a investigaciones para entender el comportamiento y la introducción de algunas bacterias que sirvan para beneficio del cuerpo, como las probióticas que se alojan en el intestino.

Javier Bravo, investigador de la Universidad de Valparaíso en Chile, participó en un estudio en el que se indujo la cepa JD1 de la bacteria benigna Lactobacillus rhamnosus en roedores. El resultado: animales sin estrés ni depresión.

"La microbiota es un blanco farmacológico importante y había sido obviada por la farmacología clásica", señaló Bravo. Es un tema difícil de digerir, considera, incluso para los especialistas de la salud, pues la investigación aún está en una etapa prematura.

"Cuando salen estos productos nos hacen pensar que son buenos para todo. Sin embargo, no todos los probióticos o las bacterias tienen las mismas funciones. No todas las bacterias tienen los mismo efectos", advierte Mariano García Garibay, director de Ciencias Biológicas y de la Salud en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Ser conscientes de nuestro intestino, pensar en los microorganismos que consumimos, buenos y malos, e identificar hábitos alimenticios, puede ayudar a tener una microbiata intestinal que mantenga sano nuestro cuerpo.

La piel humana, una costra de hongos, bacterias y virus


Un estudio genómico revela la diversidad fúngica de la epidermis humana y traza el primer mapa de los hongos que la habitan
 
La superficie de la piel humana es un ecosistema complejo de microorganismos -hongos, bacterias y virus-, que desempeña un papel importante en la salud y la enfermedad. Ahora, un estudio liderado por expertos del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI, por sus siglas en inglés) y el Instituto Nacional del Cáncer, ambos en EEUU, ha descrito por primera vez la diversidad de especies de hongos en la piel humana.
 
El trabajo, publicado en la revista Nature, se realizó en 14 sitios diferentes de la piel de diez adultos sanos. Los investigadores secuenciaron el ADN de los hongos para definir las poblaciones a lo largo de la piel y facilitar la investigación de enfermedades dermatológicas causadas por estos organismos, que solo en EEUU afectan a 29 millones de personas.
 
"Nuestro estudio utilizó la secuenciación de ADN para demostrar que los hongos se encuentran normalmente en la piel humana sana, ampliando nuestros estudios anteriores sobre las bacterias de la piel", explica a SINC Heidi Kong, coautora principal que trabaja en el Instituto Nacional del Cáncer. La secuenciación de las muestras generó más de 5 millones de marcadores, lo que representa más de 80 tipos de hongos. Es más, en el 20% de los participantes, los científicos observaron problemas compatibles con posibles infecciones por hongos.


Gracias al análisis, los expertos encontraron que el género más común fue Malassezia, que estuvo presente en 11 de los 14 sitios de muestreo en el cuerpo: la parte posterior de la cabeza, detrás de las orejas, en la nariz y en los talones, las áreas donde normalmente se dan enfermedades de la piel asociadas con los hongos.

El género más común fueMalassezia, que estuvo presente en 11 de los 14 sitios de muestreo en el cuerpo
La predilección de los hongos por los pies
 
Las comunidades bacterianas y fúngicas son moldeadas por diferentes factores. Así, los autores encontraron que Malassezia es predominante en la cabeza y el tronco, mientras que las manos, que albergan una gran diversidad de bacterias, son el hogar de relativamente pocos tipos de hongos. En contrast
e, 
los pies, incluyendo las uñas, talones y dedos, contienen gran diversidad. Según apunta Kong, 

"los hongos en los pies de las personas sanas son más diversos que en los brazos, la cabeza y el tronco. Estos hallazgos ayudarán a orientar la futura investigación sobre el papel de los hongos y las bacterias en la piel".
   
De hecho, el sitio más complejo, el talón, es el hogar de cerca de 80 tipos de géneros de hongos, incluyendo Aspergillus, Cryptococcus, Rhodotorula y Epicoccum. Los investigadores encontraron también cerca de 60 tipos en las muestras de las uñas y 40 en los dedos de los pies. A su vez, los sitios con diversidad de hongos moderada son la palma de la mano y el dorso del antebrazo, con 18 a 32 géneros. Sorprendentemente, la cabeza y partes del tronco -incluyendo la espalda, parte posterior del cuello, el interior y detrás de las orejas y el entrecejo- tienen muchos menos tipos de hongos, con solo de dos a diez géneros cada uno.

Por último, los investigadores observaron que existe una mayor similitud en la comunidad de hongos de los lados izquierdo y derecho del cuerpo de la misma persona en comparación con las mismas partes del cuerpo en individuos distintos. Además, advirtieron también que las comunidades fúngicas parecen ser bastante estables en el tiempo, ya que sufrieron pocos cambios en las pruebas realizadas durante tres meses.